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8 febrero 2011 2 08 /02 /febrero /2011 21:19

Un año ya pasó

Que abandonásteis

Este mundo por el Más Allá.

 

Allí, descansando por fin,

Estais en el Cielo,

alejados del infierno terrenal.

 

¡Pero mis pensamientos siguen muy vivos,

Recordando y llorando por aquellos momentos

Que, con fortuna, tuve con vosotros el placer de compartir!

 

 

II.       MI ABUELITO

 

Contigo, abuelito, gocé de tus encantos poéticos,

Respirando tu tímido pero lindo romanticismo,

Donde florecía tu sonrisa y tu alegría

Y, alagando a la vida y al amor,

Me transmitías tu buen humor,

Cantando tus odiseas,

Con la Petenera, la burrica,

Con los dulces canarios,

Con tu Carmen querida,

Con aquellos paisajes,

En los que relatabas

Las experiencias de tu vida,

Deleitándote con tu pasado …

Y tu presente,

Homenajeando a tus seres queridos,

Regalándome con tus poemas,

Tus deleitosos y sabios versos

Que eran el mejor regalo para mí.

 

 

Tus paseos y nuestras conversaciones

Son tu mejor herencia para mi corazón,

Momentos fosilizados en el tiempo,

Que han marcado lo más profundo de mi ser.

 

Recuerdo tu devoción religiosa,

Tu amor a Dios,

Te hacía más humano,

A pesar de mi ausencia

En la casa del Señor,

Me supiste transmitir,

Tus valores de amor,

De respeto,

De justicia,

De honradez,

De entrega al trabajo,

De sensatez

Y de humildad.

 

Pero ahora, algo me falta,

Ese vacío que encierra mi alma,

Huérfano me siento,

Sin tu calor, sin tu aliento,

Lágrimas amargas que se derraman sin cesar,

De incomprensión familiar

Y solo en mi exilio forzado,

Sin el apoyo y cercanía de los seres queridos de toda la vida,

Sin su amor estoy condenado a vivir,

Y con mi tristeza me muero,

Lentamente en la oscuridad,

Devorado por la soledad,

Y rodeado de melancolía,

Sin felicidad,

Fuera de mi entorno social me encuentro,

Alejado de mi país, de mi gente, de mi amor.  

 

Reviviendo a menudo ese triste domingo de febrero;

Floreciste de tu letargo, abandonado y ya abatido

Por la ausencia evidente de tu amada,

Ahí te contemplé y derramé mis dolorosas lágrimas.

Te iluminaste emocionado al verme,

Momentos inolvidables vivimos,

Nos abrazamos y nos despedimos.

 

Y ahora sin ti, vivo con la tristeza y el dolor,

Causada por una lanza clavada violentamente en mí,

Por no haber estado allí

Para despedirme de ti.

Te tuviste que marchar de este mundo

Acompañado de los tuyos pero sin mí. 

 

 

III.       MI ABUELITA

 

Contigo, abuelita,

Recordaré tu genio,

Eufórico por cierto,

Pero también

Tu fresca espontaneidad

Y tu evidente claridad

En tus sentimientos.

 

Alegraste tu hogar,

Mimando y alabando a tus canarios,

A los que tanto querías,

Tanto como al abuelito

Acompañados por esos cantos

Vibrantes y emocionantes

Que tanta alegría os daban.

 

Gobernando el mando:

Ahí nos tenías,

Echaré de menos

Tu compañía.

 

En tus últimos tiempos

Eras como una niña,

Inocente y tranquila,

Con esos ojitos lindos y risueños,

Se despidieron bondadosos de mí

en unas tristes Navidades,

poco antes de partir

a ese Cielo tan soñado por ti;

Un lugar mágico para vivir.

 

El abuelito sintió tu ausencia

Y se unió a ti,

Para compartir en el Más Allá,

Tu amor y tu calor.

 

 

 

I.        A LOS DOS

 

Siempre os recordaré,

Con vuestra sencillez

Y vuestra humanidad.

 

Vuestra mejor herencia;

Vuestro querer,

Poco manifiesto en las formas;

Pero profundo en vuestro ser.

 

Allá en vuestro cielo,

Me enviais el valor para vivir,

para llorar tiernamente,

por vuestra ausencia.

 

Así me veis,

Aquí abajo estoy,

Aprendiendo a vivir en la prisión del infierno,

Castigado a vivir ahí,

Por quienes

Me negaron el derecho

A deciros “adiós,

Buen viaje al Paraíso.”

 

Siempre estareis vivos junto a mí,

Desde mi infancia, pasando por mi adolescencia,

Llegando a mi juventud y madurez

Habeis dado sentido a mi vida en vuestro cálido invierno,

Y ahora he de aprender a salir de las cadenas del horror

Y echar, junto a mi amor, el vuelo del ruiseñor.

Y así huir de las penas por vuestra ausencia

Causadas por la insensibilidad a quienes disteis la vida. 

Es difícil ver la luz del día más allá del final de este tenebroso túnel

lleno de vidas truncadas de desamor y de gran desolación.

 

Pero os prometo que lucharé para recuperar mi ilusión,

Reflotando mi graciosa ingenuidad, mi mejor encanto,

Reconstruyendo mi vida,

haciendo florecer mis prados,

Y reforestando mis bosques,

devolviendo a la vida

Mis ríos,

Mis mares,

La alegría de mis gentes,

Mis amigos que son mi única familia.

 

 

Efrén Beltrán Roncal

Montpelhièr, el 7 de febrero de 2011

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